«La identidad de Asunción está en juego y las decisiones actuales darán forma al futuro de la ciudad.”
La economía urbana ha tenido un gran impacto en la urbanización y es un fenómeno que ha sido frecuentemente ignorado. En una entrevista exclusiva con Nicolás Morales Saravia, Arquitecto y Docente en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (FADA) de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) nos habla del impacto de la economía urbana y como ha dominado la modernización del territorio con la introducción de nuevas tecnologías, infraestructuras y actividades comerciales en la ciudad y cómo estas decisiones impactan directamente en la calidad de vida de sus habitantes.
En el análisis de los últimos años en Paraguay, Morales Saravia destaca un notable crecimiento económico entre 2003 y 2018, impulsado principalmente por el sector agrícola. Sin embargo, este crecimiento también ha traído consigo desafíos significativos, como la deforestación y la falta de inversión en sectores clave. A pesar de la predominancia del sector primario, el sector secundario asunceño se diversifica, y el terciario predomina en la economía urbana, planteando la necesidad de estrategias intersectoriales en la planificación.
Cita a Michael Batty y Jan Gehl quienes abordan la importancia de la «sintaxis del espacio» y la observación de la vida natural en la ciudad para el desarrollo arquitectónico y comercial. Morales Saravia profundiza en la relevancia económica de las aglomeraciones urbanas, destacando tanto sus efectos positivos, como las economías de escala, como los negativos, como la congestión y los daños ecológicos.
Siguiendo las ideas de Jane Jacobs, se resalta la importancia de la densidad urbana para el florecimiento de pequeños comercios y la vitalidad de los barrios. Además subraya que el desarrollo económico de las ciudades se basa en la capacidad de añadir nuevos tipos de trabajo a través de la innovación.
El arquitecto se refirió también a la teoría de los circuitos de la economía urbana, propuesta por Milton Santos, nos ofrece una valiosa perspectiva sobre la organización económica en las ciudades latinoamericanas. Esta teoría identifica dos circuitos: el superior, caracterizado por alta tecnología, banca, finanzas y gestión empresarial; y el inferior, compuesto por actividades tradicionales, como la producción de bienes y servicios de baja tecnología, la venta ambulante y el trabajo informal.
Morales Saravia destaca cómo esta dualidad se manifiesta claramente en Asunción y su Área Metropolitana. En el circuito superior, se encuentran las modernizaciones territoriales actuales centradas en la tecnociencia, la información y las finanzas, capitalizadas en centros empresariales y mercados globalizados. Mientras tanto, el circuito inferior involucra actividades dependientes y subordinadas, ligadas a formas de supervivencia y divisiones del trabajo de bajo capital tecnológico.
La transformación económica y urbana en Paraguay, impulsada por los commodities y la expansión industrial generó cambios en la distribución comercial y la multiplicación de sedes bancarias y financieras. Estas tendencias impactan en la planificación urbana, la densidad y la dinámica socioeconómica de Asunción y el AMA, evidenciando la necesidad de una gestión del suelo integral para optimizar el desarrollo económico y el bienestar de la población.
Indica que a pesar del crecimiento económico, no se ha traducido automáticamente en un incremento considerable en la cantidad de empleos disponibles. Sin embargo, el acceso a crédito proporcionado por bancos y entidades financieras ha estimulado el consumo. Morales Saravia observa un aumento en la adquisición de bienes y servicios, desde automóviles y electrodomésticos hasta alimentos y bebidas.
Morales Saravia aborda el incipiente desarrollo del turismo urbano en Asunción, señalando que el Centro Histórico no lidera en este aspecto. La falta de grandes inversiones en infraestructura y protección patrimonial, la inseguridad y la despoblación, según el Censo 2022, son desafíos que enfrenta el Centro Histórico. Esto se traduce en el cierre de cadenas de comida y la disminución de la demanda de alquileres, reflejando una degradación del área.
En otro aspecto, Morales Saravia resalta el papel crucial del sector farmacéutico en la industria manufacturera paraguaya. El crecimiento y expansión de esta industria no solo benefician directamente al sector de medicamentos, sino también a sectores vinculados a su cadena productiva, como fábricas de plásticos, cartones y papel, imprentas y gráficas, fábricas de vidrios e importadores de materias primas.
Además los Shopping Centers de Asunción y su AMA, generan centralidades e infraestructuras nuevas de gran impacto urbano, que los hace sumamente atractivos para los ciudadanos por la estética bien cuidada, poco habitual, y la diversidad de comercios y propuestas de entretenimiento que ofrecen, supliendo la carencia urbana de actividades públicas de ocio, como plazas, parques, centros culturales, zonas de teatros, paseos temáticos, costaneras con actividades convocantes, peatonales y corredores ambientales o cívicos.
“Junto a estos se han desarrollado hoteles, edificios de oficinas de las mayores empresas, galerías, gimnasios, viviendas de alta calidad, ya que la competencia es mínima, el Centro Histórico no tiene fuerza como área de consumo, tampoco Asunción cuenta con áreas geográficas codiciadas, el borde del Río Paraguay aún no se desarrolla, no existen montañas ni cerros, tampoco grandes zonas verdes desarrolladas, al final los shopping, las llamadas catedrales del consumo organizan y desarrollan el territorio urbano de mayor plusvalía”, explica Saravia
En cuanto al desarrollo inmobiliario en Asunción, como muestra Morales Saravia, está estrechamente ligado a la dinámica de la teoría de los circuitos. El sector de la construcción, que representa la mitad de la estructura económica según el gráfico presentado, se ve influenciado
tanto por el circuito superior, que impulsa infraestructuras modernas, como por el circuito inferior, luchando por condiciones habitacionales dignas para la población más vulnerable. Esta dicotomía no solo afecta la distribución espacial, sino que también contribuye a la desigualdad estructural y la vulnerabilidad de la población empobrecida.
Las políticas de zonificación en Asunción y el Área Metropolitana (AMA) son descritas como generalistas. La zonificación se centra principalmente en la red viaria sin considerar variables urbanas, morfológicas, económicas, de movilidad, ambientales y culturales. A pesar de la actualización del Plan Regulador en 2018, que propuso un modelo urbano policéntrico, integral y sostenible, se omite analizar las dinámicas económicas de la ciudad.
Señala que la Ordenanza Nº 128/17 de Construcción Sostenible, creada por el PGBC, podría subsanar estas carencias si se torna obligatoria, facilitando así nuevas inversiones. Morales Saravia destaca que los edificios de alta densidad generan inconvenientes, ya que colapsan las redes de infraestructura, saturan cloacas, generan túneles de viento fuertes y requieren de un contexto con espacios verdes y de ocio. Sin estos elementos, estos edificios pueden convertirse en «elefantes blancos», desprovistos de apropiación y afectados por problemas de calidad, inseguridad y colapso urbano.
“La expansión de la mancha urbana monótona, alimentada por infraestructuras centradas en el flujo del automóvil, contribuye al desarrollo de comunidades apartadas, cerradas y amuralladas en espacios naturales refinados. Este fenómeno, aunque ofrece un estilo de vida campestre, sigue fragmentando ciudades y comunidades”, indicó.
Agregó que la identidad de una ciudad, según Morales Saravia, está profundamente arraigada en su historia, cultura y patrimonio ambiental. En el caso de Asunción, la transformación del panorama comercial ha desencadenado una reconfiguración de su identidad urbana. La concentración de actividades económicas en circuitos específicos ha generado divisiones notables, creando una dicotomía entre el desarrollo económico y la vida en sectores menos privilegiados.
El sector terciario comercial emerge como un actor central en esta transformación, ejerciendo una influencia significativa en la estética urbana y la identidad de la ciudad. Desde pequeños comercios hasta grandes superficies, el sector terciario lidera el impacto visual en las calles de Asunción y su Área Metropolitana (AMA). Sin embargo, la proliferación desordenada de cartelería contribuye a una estética urbana caótica, donde la identidad de la ciudad se ve eclipsada por anuncios desorganizados, comprometiendo incluso su patrimonio verde.
La fiscalización del desarrollo comercial, según Morales Saravia, debe considerar la preservación de la identidad barrial de manera coherente con la historia y cultura local. La planificación urbana, en este sentido, debe ser proactiva, anticipándose a los cambios en la dinámica comercial y asegurando que estos contribuyan positivamente al paisaje urbano.