Nombre del Proyecto: semana en Ciervo Kua – San Bernardino
Proyectista: Arquitectos Nicolás Morales Saravia, Cheli Sakoda
Cliente: Ayala
Colaboradores:
Construcción: 170m2
Ubicación: Ciervo Kua, Paraguay
Memoria:
Ubicada en Ciervo Kua, departamento de Cordillera, dentro de la cuenca del lago Ypacaraí y en las proximidades de San Bernardino, la vivienda se concibe como una casa de descanso capaz de establecer una relación respetuosa con el paisaje boscoso que la rodea. Antes que transformar el lugar, el proyecto busca integrarse a él, aprovechando la presencia de los árboles existentes como parte de la arquitectura y del confort ambiental.
La propuesta adopta una geometría clara y racional organizada bajo cuatro bóvedas de inspiración romana construidas íntegramente en ladrillo cerámico. La bóveda principal, de mayor dimensión, enfatiza el acceso y jerarquiza el espacio social, mientras que las restantes ordenan el programa de la vivienda, generando una secuencia de ámbitos donde la estructura, la forma y el espacio conforman una única expresión arquitectónica.
La luz natural desempeña un papel fundamental en la experiencia del proyecto. La curvatura de las bóvedas, la profundidad de los muros y la incorporación de parasoles cerámicos construidos con ladrillo producen un constante juego de luces y sombras que modifica la percepción de los espacios a lo largo del día. Estos elementos actúan además como dispositivos bioclimáticos, filtrando la radiación solar, favoreciendo la ventilación natural y otorgando privacidad sin perder la relación con el paisaje.
La materialidad responde a una búsqueda de permanencia y autenticidad. El ladrillo cerámico rojo, empleado tanto en los muros como en las cubiertas abovedadas, constituye el material predominante y expresa una arquitectura profundamente vinculada a la tradición constructiva paraguaya. Su utilización, junto con amplias superficies vidriadas y una estructura de lectura sencilla, da lugar a una arquitectura austera y honesta, donde los materiales se muestran tal como son y adquieren valor a través de la precisión constructiva.
Más que una vivienda de fin de semana, el proyecto propone una forma de habitar el bosque. Una arquitectura que encuentra su identidad no en el gesto formal, sino en la manera en que la estructura, la luz, el clima y la vegetación dialogan para construir una experiencia serena, íntima y profundamente ligada al paisaje de Cordillera.