Este arte del kintsugi es la técnica japonesa que descubre una fuente de belleza y de significados en la recomposición de un objeto roto. Las grietas azarosas forman parte de una reconstrucción que constituye una nueva obra sin dejar de ser la vieja. Los finos hilos de oro limpian y ennoblecen la rotura. Al final la grieta transmuta al ser ocupada por el oro. Por eso se reparan los objetos rotos rellenando las grietas, incluso se resaltan para un efecto estético mayor. Conforman así algo nuevo. Cuando un objeto se deteriora o rompe y se reconstruye tiene una historia que contar, y sugiere máximas de vida.
La reutilización de casas, edificios, fabricas, oficinas, también es una práctica muy antigua que se ha venido desarrollando en arquitectura, podría asimilarse al kintsugi, las mejores intervenciones, las que conservan edificios emblemáticos por patrimonio, memoria, cultura, son aquellas que entienden el valor del pasado en una construcción, el testimonio que no debe ser borrado, y por sobretodo la honestidad con la época.
El reciclaje de las construcciones debería ser una práctica obligatoria por razones ecológicas, lamentablemente no hay una normativa que exija recuperar el máximo de recursos en una construcción, porque conllevaría una fiscalización previa rigurosa de un experto por parte del organismo regulador, y sabemos que no sucederá, actualmente se han probado incentivos fiscales pero no da el resultado esperado.
Reciclar o reformar una construcción existente es aprovechar la energía contenida, es no producir desechos excesivos y ahorrar recursos, además es lo mejor que podes hacer por tu bolsillo.
Reflexionar sobre cuáles son los componentes de la construcción a conservar o demoler, dependerá de la experiencia del arquitecto, de las nuevas necesidades y el sentido común, cada edificio es único y posee problemas muy distintos.
Renovar una construcción no significa dejarla inmaculada y esconder los defectos o las arrugas, todo lo contrario, la habilidad que tendrá el arquitecto para descubrir y dar valor a materiales antiguos que ya no están disponibles en el mercado, o técnicas constructivas que quedaron obsoletas, puede agregar mucho valor al la obra, al espacio, a la memoria y a la intervención, reformar con honestidad, con sensibilidad por la preexistencia, y con ojo crítico es fundamental.
En esta difícil coyuntura nos hemos percatado de la importancia de los espacios flexibles, diáfanos, bien iluminados, ventilados, confortables y eficientes energéticamente, esto último es esencial en nuestra región, la reforma puede ser por cuestiones de excesiva degradación, de graves patologías y nuevas necesidades, o también puede ser una reforma para mejorar la eficiencia energética de la construcción.
Toda construcción antigua se puede recuperar, no haga caso a malos consejos que debe derrumbar para volver a construir, los materiales nobles duran 100 200 300 500 años, consúltenos le podemos asesorar.
Nicolás Morales Saravia
Arquitecto y Docente FADA UNA
M.E.S.
Especializado Arquitectura y Medio Ambiente (USAL) / LEED GA / PATOLOGÍAS
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